Serafín Suárez Hidalgo, un misionero con raíces hornachegas, con un corazón abierto a los más pobres en Zimbabwe

Juan Aguilar
JUAN AGUILAR

En estos días podemos verle pasear por Hornachos y por Ribera del Fresno el misionero Serafín Suárez Hidalgo, misionero en Zimbawe con orígenes hornachegos donde tiene parte de su familia , y pudo salir del pais el día antes de la cancelación de los vuelos a consecuencia de la nueva variante del COVID, como es el ómicron, Zimbabwe tiene frontera con Sudáfrica y aquello fue un caos. Mucha gente se quedó allí «aislada durante muchos días» hasta que poco a poco y a pesar de la situación empezaron a salir del país.

Serafín Suarez Hidalgo, de 58 años, es desde 1.992 Misionero Diocesano en el Instituto Español de Misiones Extranjeras, se ordenó sacerdote en 1.989, anteriormente estuvo de diácono en Hornachos y después estuvo desempeñando labores pastorales en san Vicente de Alcantara.

Desde el seminario Serafín nos afirma que sintió la llamada a la misión, con lo que a pesar de que la Diócesis contaba con una misión diocesana en Perú, tres sacerdotes de la diócesis habían salido por indicación del entonces Arzobispo Don Antonio Montero a Zimbabwe.

Estos tres compañeros estuvieron trabajando en este país africano durante 10 años y por diversas razones, fundamentalmente de salud tuvieron que regresar con lo que Don Antonio pidió que no se perdiera la presencia de la diócesis de Mérida-Badajoz en África. Con tal motivo en 1.992 hizo el curso de preparación, conociendo más a fondo la realidad de la misión y el lugar donde iba, además de estudiar el inglés, ya que Zimbabwe fue una colonia inglesa.

Lo primero que cuando llegas es «sentarte EN SENTIDO FIGURATIVO, conocer la lengua local y sobre todo sus costumbres», «algo totalmente necesario y muy diferente a lo que uno ha vivido en este primer mundo y que no Serafín nos dice que en sentido figurativo »hay que dejar la mochila europea», y cargar con tu mochila africana que será tu compañera de viaje.

A partir del primer año empezó a trabajar en las misiones, su primer destino fue Jotsholo, una zona con 42 comunidades en un radio de 200 kilómetros.

Serafín nos dice que el misionero «tiene que llevar en sus manos, el pan de la palabra», que no es otro que el de la evangelización, si no también «el pan nuestro de cada día», que es ayudar a estas comunidades en sus necesidades, desde construir escuelas, clínicas, perforaciones de pozos, distribución de semillas, y si los años no han sido buenos también con la distribución de comidas y otras necesidades básicas de estas comunidades.

En todo este tiempo se han realizado muchas cosas gracias a la diócesis, y gracias también a donativos locales, el pueblo de Ribera del Fresno sobre todo se vuelca cada vez que está por Ribera o por Hornachos Serafín, y ahora va a poder comprar una ambulancia con la que poder trasladar a enfermos al Hospital más cercano, no un hospital al uso como aquí entendemos, si no algo muy modesto.

Serafín nos habla de un proyecto en el que siente tremendamente «enamorado», es en un suburbio de la ciudad de Hwange, una zona de una pobreza extrema, que no había agua potable y se perforó un pozo, haciendo una estructura metálica de 4 metros y ahí se colocaron dos depósitos de 10 mil litros cada uno, con una salida de 12 grifos cada uno, con el fín de que la gente pueda abastecerse de agua.

EL COVID HA REPERCUTIDO DE ALGUNA MANERA EN LA LLEGADA DE FONDOS A LAS MISIONES DONDE TRABAJAS?

SERAFIN- Las ayudas han repercutido de forma positiva «desde las misiones», ya que favorece la adquisición de medicamentos que puedan hacer más llevadera esta enfermedad y también llevar a la gente a los hospitales. En el hospital de referencia se pudieron comprar dos respiradores. También el hornachego Nemesio Frías canalizó una ayuda para mascarillas, gel y otros artículos desinfectantes, distribuyendo estos artículos, en escuelas y a la gente en general, sobre todo los que viven en las zonas rurales más aisladas,

Otra cosa es la ayuda del gobierno, que está facilitando la vacunación con SINOVAC, donación del gobierno chino, aunque el porcentaje de la vacunación sigue siendo todavía insuficiente ya que solo un 20% hasta el momento ha podio ser vacunado.

HA PARADO EL COVID LA VIDA SOCIAL Y ECONÓMICA DE LAS COMUNIDADES QUE ATIENDES?

SERAFIN – En una economía maltrecha y prácticamente de subsistencia como es la de Zimbabwe, lógicamente el COVID ha tenido una influencia muy negativa en la gente, aumentando la pobreza, las escuelas han estado cerradas durante mucho tiempo, allí no hay s ni en las zonas urbanas y mucho menos en las zonas rurales el acceso a internet y los medios necesarios para poder seguir de una manera regular el curso escolar, la economía como decíamos también se ha diezmado al tener que cerrar pequeños negocios quedando una amplia zona totalmente desabastecida de lo mas necesario.

QUE NOTICIAS TIENES DE COMPAÑEROS QUE ESTÉN AHORA EN ZIMBABWE

SERAFÍN – Concretamente hay dos compañeros con mas de 75 años, uno de ellos con COVID y los otros con los miedos lógicos de una persona mayor, con bajas defensas que a pesar de ello siguen estando al pié del cañón sin importar la situación en la que se está viviendo, con una gran fuerza interior y de entrega a los demás a pesar de las circunstancias.

Si todo «marcha según lo previsto», volverá a tierra de misiones a finales de enero, y aunque se nos quedan muchas cosas «en el tintero», una llamada interrumpe nuestra charla aunque no queremos finalizar sin agradecerle el aportar su testimonio y fé que se materializa en comunidades que como bien nos dice, están tremendamente agradecidos con toda la ayuda tanto material como espiritual de personas como Serafín, que junto a Nemesio en nombre de las comunidades a las que atienden quieren agradecer a la infinidad de personas e instituciones de Ribera del Fresno, Hornachos, San Vicente de Alcántara, Fuente del Maestre, Badajoz ….. toda la ayuda que reciben, tanto física como espiritual