El Misionero hornachego de la Congregación de la Madre Teresa de Calcuta Floren Sánchez: Hacer de «la Caridad» su modo de vida.

Juan Aguilar
JUAN AGUILAR

El Misionero hornachego de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, se enfrenta cada dia a la realidad de pobreza extrema en una ciudad, «a priori del primer mundo como Mánchester», pero atendiendo a personas «sin ilusión y esperanza», de poder cambiar su destino.

Rubén Florencio Sánchez, nacido en Hornachos, criado en Azcoitia, de 58 años, desde los 22 en la vida religiosa, en la Congregación Hermanos Misioneros de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, al no haber casas en España Rubén Florencio ingresó en Paris en el año 1986.

Su periplo por el mundo ha sido formación en Europa, concretamente en París, luego estuvo en Sicilia y Mánchester, después estuvo un año en Madagascar, a continuación pasó un tiempo en la India, concretamente en Calcuta donde hizo los votos perpetuos y pudo conocer a la Madre Teresa, encontrándose con ella en varias ocasiones tanto en Calcuta como en Roma donde ya le impresionó que con ese «cuerpo tan menudo», tuviera una tremenda fuerza y fé en todo lo que emprendía que era trabajar con los mas pobres, de los «pobres», pobreza extrema.

Después de los votos perpetuos estuvo trabajando en Haití, concretamente en Puerto Príncipe, un lugar de pobreza «incomparable», pobreza de las más profundas, que puede haber en esta vida nos decía, a continuación pasó 10 años en Medellín, Colombia, un tiempo en Rumania, luego en Perú concretamente en Lima donde estuvo 5 años, y ahora lleva 8 años en Manchester, «atascado prácticamente», nos dice a consecuencia del COVID.

Su trabajo obviamente es con las personas mas pobres, «pobreza de cualquier tipo de definición» nos dice, Rubén reflexiona en voz alta y nos decía que mucha gente se pregunta que pueden hacer los misioneros en una ciudad como Mánchester, situada en el Primer Mundo, y curiosamente nos dice ellos estamos trabajando con la gente más pobre que hayan podido imaginar, puntualiza que nó porque haya hambre, sino porque a nivel social la pobreza es muy, muy profunda, es muy difícil de explicar, pero nosotros vivimos en barrios donde están «restos de la revolución industrial». donde se hundió toda la industria de Mánchester hace años y esta gente quedó muy a la deriva , sin encontrar oportunidades de empleo, entonces estamos hablando de familias donde impera el desempleo crónico, todos son pagas del estado, entonces esta situación , ha mermado y eliminado prácticamente la capacidad de iniciativa de las familias, son familias que están esperando a que se les dé todo, donde la iniciativa es 0, eso ha calado de forma muy profunda en la población y hace que la enfermedad mental se haya disparado de forma exponencial, chavales dedicados al aburrimiento crónico, sin ninguna ilusión o esperanza, quizás con depresión crónica con los que casi no se puede hacer nada, es la realidad que encontramos, ancianos abandonados en sus apartamentos donde nadie, absolutamente nadie los visita, sin tener a donde ir ni con quien hablar, es una «pobreza humana», no es pobreza material, pobreza humana de un alcance impresionante, será que como uno viene de una sociedad mediterránea, los que somos de los Países del Sur de Europa lo vemos de otra manera, pero los Hermanos que están aquí conmigo, por ejemplo uno de Estados Unidos, no lo ven de la misma manera, trabajamos en cárceles, visitamos a los presos, trabajamos con familias gitanas originarias de Irlanda, de una tribu gitana irlandesa, donde existe una gran pobreza, no a nivel material, es una gran depresión colectiva la que existe, con situaciones de alcoholismo profundo, enfermedades mentales, donde el suicidio está a la orden del día, niños con taras emocionales muy profundas, desescolarizados …… ahí es donde intentamos aportar un poco «de esperanza», e «intentamos arrimar el hombro», con diferentes proyectos que la inmensa mayoría de las veces, «muy difíciles de llevar a cabo», debido a la apatía endémica de ese tipo de población donde nosotros ponemos nuestro trabajo.

Rubén Florencio nos dice ….. que luego en nuestro barrio que es uno de los barrios más pobres no solamente de Mánchester sino de toda Inglaterra , visitamos familias, actividades con chavales cuando funcionan, porque no es fácil que los chavales respondan a las actividades que se les plantean como grupo juvenil, aunque eso aquí debido a todas esas carencias no es fácil trabajar con ellos, y que te respondan a un mínimo de disciplinas, o compromisos, por lo que no quieren participar en nada, todo les aburre, también existe un alto número de obesos debido a su alimentación, es la peor pobreza que encontramos en Manchester, y la más difícil de atajar, y la que «mas nos deja a nosotros en crisis», necesitamos aquí de mucha oración, y mucho significado de lo que hacemos si no esto no lo podríamos aguantar.

Floren nos decía que ellos se financian única y exclusivamente por la «Divina Providencia», `por particulares o alguna empresa comprometidas con la obra de la Madre Teresa de Calcuta, porque ese era el deseo de la Madre Teresa, que los Hermanos trabajen de forma directa con esas personas que quieran ayudar financiando esos proyectos que las diferentes casas llevan a cabo por el mundo, trabajamos en equipo nos dice, «codo con codo con esas personas o pequeñas empresas que financian esas acciones», ellos ponen los dones, mayoritariamente alimentos, comida o algo de dinero que sirve para llevar a cabo talleres, o ahora por ejemplo un Horno de pizzas que tienen en la casa de Mánchester donde le dan de comer a todo aquel que se acerca a por un plato de comida pero que no reciben ningún tipo de financiación o ayuda de organismos, a pesar de ello Floren quería poner el acento que él le había escuchado a su Superior General que de los fondos anuales que reciben a nivel congregacional, sin embargo en Mánchester seguimos adelante con los proyectos que estamos llevando a cabo, curiosamente nos dice, «aquí en Mánchester no han bajado, incluso recibimos más de lo que necesitamos con lo que desde aquí ayudamos a otras casas que apenas reciben ayudas, algunas en África, América Latina, incluso en Europa como la casa de Rumanía, con lo que nos ayudamos entre nosotros «ya que es un solo fondo común el que manejamos».

El Hermano de la Madre Teresa Rubén Florencio, afirma que la pobreza en Mánchester es sumamente extrema, una pobreza que el compara con otros países como Latinoamérica y que siendo igualmente «extrema», el carácter de la gente en los países latinos «lo hacía todo mucho más llevadero, veo que hay mucha diferencia ya que en Colombia por ejemplo «la tragedia también llama a nuestra puerta», conocemos y vivimos con las tragedias de muchas personas pero la diferencia es que allí también estábamos en contacto «con la alegría de vivir, con el gozo y la simpatía de la gente», en Mánchester la gente es muy gris y esa tristeza se agudiz.

Curiosamente el tema del Covid ha propiciado que en la casa donde se encuentra se convirtiera en un punto de llegada de muchas tragedias, «comportamientos antisociales de chavales del barrio se dispararon, también el consumo de drogas, delincuencia juvenil, problemas de desabastecimiento a familias en riesgo de exclusión social, que incluso muchas de ellas apenas daban un trozo de pan a los niños para alimentarse exclusivamente un día si, y otro también, aquí en nuestra casa estábamos haciendo constantemente tostadas y los niños venían cada día a por ellas, porqué no había otro sitio donde ir y por ello acababan en nuestra casa, también esos gitanos venían «muy asustados con todo lo que estaba pasando», y como agradecimiento encendían velas en nuestra capilla o en la puerta de nuestra casa, muchos solo «querían hablar», desahogarse, expresar esos temores y preocupaciones, los problemas mentales se han agudizado.

Una de las cosas que hemos observado en Inglaterra que no se si serán por las condiciones de vida de la gente, o quizás mi falta de «perspectiva a la hora de comparar con otros países», y es que el pueblo inglés pobre es un pueblo con una mente «muy frágil», entonces las enfermedades mentales y la depresión son de unos índices altísimos , y todo ello como te decía acaba en nuestra puerta .

En definitiva llevo aquí 8 años y espero que quizás en este próximo 2022 me den un nuevo destino en Europa o América Latina, no lo sé aún me habían ofrecido irme a Etiopia a un lugar muy remoto, aunque estoy a la espera de otras opciones, ya que llega un momento que «el cuerpo no dá mas de sí».