Francisco Cuevas y María Benítez / Paco Cuevas

Francisco Cuevas Benítez, hornachego en Madrid …. «Hornachos para mí lo es todo»

Juan Aguilar
JUAN AGUILAR

Aprovechando el mes de Agosto, un tiempo en el que nuestros pueblos y ciudades se llenan de gentes que «durante el resto del año viven fuera», hemos querido hablar con Francisco Cuevas Benítez, tiene 87 años y nos decía que lleva en Madrid «la friolera de 56 años».

No es fácil condensar en estas líneas todo lo que ha vivido Quico Cuevas, como es conocido, pero vamos a intentar dar algunas pinceladas de sus vivencias, su vida laboral y familiar, y también por qué no sus recuerdos y sus encuentros con otros hornachegos que viven en la capital de España, sin dejar de lado como fue esa «Fiesta de Hornachos en Madrid», que junto a sus hermanos, primos y otros muchos paisanos se celebraba cada año en la Casa de Campo .

Junto a Quico se encuentra María, su mujer, «toda una vida juntos», han formado una familia con dos hijos y 4 nietos.

Comenzamos por el principio si te parece, ¿Cómo fueron tus comienzos en Madrid?

QUICO – Decirte que me fui con 30 o 31 años, imagínate los años que llevamos allí…. Primero empecé a trabajar en Barreiros, allí me hicieron un contrato de 6 meses , posteriormente y durante dos años comencé a trabajar en una empresa que se llamaba Hierros Tolón, más tarde compré un local y puse un almacén de materiales de construcción y me llevé a mi hermano Laureano, ya fallecido, y empezamos juntos.

Me imagino que Madrid habrá cambiado mucho desde cuando comenzaste con el negocio, hasta cuando llegaste a tu jubilación

QUICO - Imagínate, yo empecé a vivir en una habitación alquilada y con el paso de los años conseguí tener un piso, varios locales y una casa aquí en el pueblo …. en fin trabajando mucho toda la vida, mis dos hijos con carreras… ¿Qué te voy a decir? …. SOLO PUEDO DECIR QUE HE SIDO MUY AFORTUNADO EN LA VIDA.

Vamos a centrarnos si te perece en el amor del que «siempre has llevado por bandera a tu pueblo». ¿Qué era y es Hornachos para ti?

QUICO - Te puedo decir que HORNACHOS ES LO MEJOR DEL MUNDO, cuando era joven y vivían mis padres y estaban en la finca «El Fresnal», me venía muchos sábados para estar con ellos, y también porque no decirlo .. «para cazar en el pueblo» que tengo que decir que siempre fui muy aficionado a la caza.

Cada vez que tenía una oportunidad junto a mi hermano, o con mi mujer y mis hijos, según en qué época del año, me venía a pasar aquí unos días.!!!

Con el paso de los de los años había una comunidad de «hornachegos» bastante numerosa en Madrid, ¿Cómo surgen esos encuentros de hornachegos?

QUICO - Te cuento, como tu bien decías en Madrid había muchos, muchos hornachegos, nos visitábamos, y quedábamos muchas veces. Mi primo Constante tuvo la idea de que podíamos juntarnos para pasar un día de convivencia al menos una vez al año con los paisanos, pues teníamos noticias de este tipo de encuentros de otros pueblos. Comenzó poco a poco a gestarse esta idea, de la que fuimos organizadores en los inicios mis primos Constante y Domingo, mi hermano Laureano y yo, «no quiero quedarme a nadie atrás».

Mas de 30 ediciones de la fiesta de Hornachos en Madrid

QUICO – Pues seguramente sí. Allí cada uno aportaba lo que «buenamente podía». Con la ayuda de uno de los encargados de la Casa de Campo al que conocíamos conseguíamos los permisos y todo lo que necesitábamos.

La Casa de Campo nos facilitaba mesas, urinarios…. en los camiones de nuestros negocios se montaba el escenario, y allí mis hijos, sobrinos y los hijos de mis primos tocaban el acordeón, hacíamos actuaciones y junto a todos los paisanos cantábamos pasodobles y canciones típicas, en fin que te voy a contar …incluso se montaba una caseta donde todo el mundo podía alternar a precios populares

Una fiesta que era muy numerosa y que incluso iban autobuses de aquí de Hornachos para estar ese día con su familia.

QUICO – Es así como dices, gracias a otros amigos y todos los paisanos que acudían desde Madrid, Hornachos e incluso venían de otras provincias, y ciudades como Bilbao, Barcelona, Zaragoza..... en definitiva hizo que aquello en un par de años se hiciera algo muy especial para todos y «que esperábamos con los brazos abiertos».

No podemos olvidar el apoyo y la colaboración de las distintas corporaciones que estaban aquí en el Ayuntamiento … ¿no?

QUICO – Por supuesto, además de honrarnos con su presencia organizaban el tema de autocares, facilitando que ese día los familiares pasasen una bonita jornada juntos y además siempre había intercambio de obsequios por parte del Ayuntamiento y la Comisión y en ocasiones aportaban productos de la tierra para compartir. Esta «comisión», que le llamábamos la «COMISIÓN DE HORNACHOS EN MADRID», todos los años íba a recibir a los autobuses, algunos llegaban el sábado y otros el domingo, y le hacíamos «un recibimiento a nuestra manera»…. jajaja yo creo que tú me entiendes, donde no faltaba el «humor y la alegría » de la que siempre hacíamos gala, estos paisanos que venían del pueblo los sábados se iban con sus familiares a sus casas o a casa de los amigos esperando que llegase el domingo y ya a muy primera hora todo el mundo colaboraba para preparar todo.

Esa fiesta Quico tenía más o menos un «programa establecido»

QUICO – Allí después de que llegaban al recinto elegido y ya todo preparado teníamos nuestra «Misa Extremeña», también iban los Coros y Danzas de la Casa de Extremadura en Madrid, y también de la de Móstoles, nuestro paisano José María Ridruejo las veces que podía nos decía la misa, cuando él tenía otros compromisos buscábamos a otro sacerdote, también algún año estuvo la Tuna de la que mi hijo y sobrino formaban parte, y durante todo el día, se hacían numerosos concursos de gazpacho, tortilla, se entregaban premios etc. etc.

Eran días muy intensos me imagino

QUICO – Allí una vez que acababa aquello y los autobuses que iban del pueblo se venían para Hornachos, nos tocaba desmontar todo aquello, muchas veces era de noche y todavía «estábamos allí», pero bueno lo hacíamos con mucha ilusión, mucha alegría y recibíamos una satisfacción enorme de ver a tanta gente de Hornachos allí reunida.

Vosotros poco a poco vais dejando el testigo a vuestros hijos, a los hijos de vuestros primos y a otros paisanos

QUICO – Así es, murió mi primo Domingo, también Constante se vino a vivir a Almendralejo, y nosotros ya mayores…… , no me gustaría que nadie se enfadase al leer nombres porque yo ya no recuerdo bien, pero el testigo lo cogió el hijo de Domingo, Sebas junto a su madre Damasita, y otros muchos paisanos conocidos que continuaban apoyando la fiesta y pertenecían a la comisión …. siguieron remando del carro, pero bueno con el paso del tiempo aquello poco a poco fue diluyéndose.

Por qué crees que aquello termina

QUICO – Quizás ese sentimiento, ese arraigo a Hornachos no es que desaparezca, «vamos desapareciendo los más mayores», entonces las nuevas generaciones ese «sentimiento no lo tienen», no sé si es así, o al menos lo manifiestan de otra manera, se van casando, van formado familias con gente de otros muchos lugares y «algo como era esa fiesta, que para nosotros era prioritario», para ellos es algo más, que si pueden acuden, pero no se involucran de la manera de los hornachegos que dejamos nuestro pueblo en busca de un «futuro mejor», y que lo añorábamos de otra manera.

Tengo entendido que no era aquello solo un día al año, sino que también a lo largo del año había muchos que os juntabais con frecuencia

QUICO – Si es así, íbamos muchas veces al restaurante de un amigo nuestro, que también se involucraba mucho en la fiesta, colaboraba con copas y trofeos entre otras cosas, y no solamente para esa fiesta, también aquí en el pueblo, por ejemplo para un torneo de fútbol,…. también colaboraba, estuvo en el pueblo en varias ocasiones y siempre iba encantado…. !! comentar que durante todos los años tanto en Madrid durante la fiesta de Hornachos en Madrid como aquí en el pueblo los diferentes alcaldes colaboraban, apoyaban, e incluso aquí también estaban con nosotros en las Fiestas de Agosto, y contaban con nosotros, en fin muchos recuerdos de aquello.!!!!

¿Había algún acontecimiento más durante el año allí en Madrid digno de recordar?

QUICO – Sí si …, no quiero olvidarme el «concurso de migas» que hacíamos también en San Martín de la Vega, no era por supuesto tan numerosa como la Fiesta de Hornachos en Madrid, pero también disfrutábamos mucho

¿Fue bonito mientras duró no?

QUICO – Tienes razón, no sé si eso que hacíamos sin ningún tipo de interés, solo para disfrutar entre todos se tenga en cuenta, no se trata de ningún reconocimiento, porque el mayor reconocimiento que «puede tener una persona es el cariño y el afecto de todo un pueblo», y tengo que decirte amigo Juan que eso lo sentimos cada vez que venimos, cada vez menos todo hay que decirlo porque «la edad no perdona», y cada vez uno tiene más limitaciones.

¿Cómo es tu vida ahora?

QUICO – Muy tranquila, como te decía al principio tengo 87 años, gracias a Dios vivimos muy bien, tuvimos mucha suerte con el negocio, y en Madrid …. doy un paseo, me junto con algunos amigos, y «también de vez en cuando me tomo algún vinito en el bar». De salud estoy regular, lo he pasado durante «dos años bastante mal, que los médicos y mi familia pensaban que no salía», y en fin, una vida tranquila. Mi hermano Laureano murió, y aquello también para mí fue un «mazazo muy grande», porque éramos no hermanos, éramos «mucho más que eso», siempre juntos en la vida, mis hijos y los suyos se criaron como hermanos, y su muerte también fue «un duro golpe para mí»

Sigues viniendo mucho por el pueblo

QUICO – Sigo viniendo, pero no tanto como antes, como te he dicho con 87 años uno ya depende de los hijos o nietos que nos traigan, mis padres como es ley de vida ya faltan, y si, somos una familia muy numerosa y «muy unida», fuimos 9 hermanos aunque ya solo vivimos 7 , concretamente aquí en el pueblo hay tres, otra en Madrid, otra en Valdelacalzada aquí en Badajoz y la más pequeña en Barcelona que también sigue viniendo al pueblo cada vez que puede. En fin luego ya están los sobrinos que han ido formando sus familias y es un poco más complicado, pero miento si te digo que «vengo cada vez que pueden traerme».

Te imaginas terminando tus días en Hornachos

QUICO – Tengo que decirte que me gustaría, pero en Madrid tengo a mis hijos, a mis nietos, en fin están allí todos y es difícil.

Para terminar esta charla que nos dirías Quico

QUICO – Que Hornachos es algo «que no puedo describir con palabras», es un sentimiento, es…. Algo que llevo siempre en mi corazón, y agradecerte que hayas estado aquí con María, mis hijos y nietas, un rato, y un saludo a todos los paisanos que están en el pueblo en estos días, o a través de las nuevas «tecnologías», podrán leer en su lugar de residencia.

Hornachos … siempre en mi corazón!!!