Luis Penco

Las Cruces de Mayo, una tradición en la localidad que «se resiste a su extinción»

Juan Aguilar
JUAN AGUILAR

Con el inicio del mes de Mayo, comienzan las «Cruces», una tradición que se resiste a extinguir en la localidad.

Para entender esta fiesta hemos de remontarnos a la tradición cristiana en la que se enmarca tan singular evento.

En el año 324, el emperador Constantino envió a su madre Santa Elena a Jerusalén en busca de la cruz de Cristo, siendo encontrada un 3 de mayo.

Santa Elena en su muerte pidió a los creyentes que conmemoraran el día de su encuentro y así entró en el calendario cristiano dicha celebración.

En Hornachos la tradición de la Cruz, casi extinguida, consiste en levantar hermosos altares vestidos con sábanas, paños y cortinas artesanales.

El altar escalonado, se encuentra coronado por la Santa Cruz, toda cubierta de flores y debajo se situa una imagen de la Virgen María. El entorno se suele adornar con candelabros, rosas, lilas, margaritas y otras especies de flores que el mes de mayo ofrece en todo su esplendor, recordando los mayores que en cada calle o barrio se alzaban altares particulares.

En cuanto al culto que se desarrollaba en torno a la Cruz, destacando el rezo del rosario «de los mil Jesús».

Era una noche donde no faltaba la hermandad entre los vecinos y la degustación de dulces típicos y copas de anís. Los altares se mantenían expuestos durante todo el mes, donde se rezaba diariamente el rosario. El dia 3 de mayo se oficiaba la Santa Misa en el covento de San Francisco en torno al Cristo de la Sangre, imagen representativa en la celebración de la cruz en la localidad, una función religiosa que se sigue oficiando.